Por Felipe Galán
Iniciamos año 2017, es época de sueños, esperanzas y de brindar, para los mexicanos nacidos en los años 70 (como yo, que somos clasificados como “clase media”) no es nada distinto que se anuncie que enero es sinónimo de crisis económica, la famosa "cuesta", históricamente la hemos rifado (como se dice coloquialmente) en uno de los "Montes de Piedad" (casas de préstamos) o rompiendo el cochinito; a mi mente viene la imagen de un periódico de 1983 anunciando el alza de todos los productos, recuerdo también el error de diciembre de 1994 en los primeros meses del gobierno de Ernesto Zedillo y la terrible devaluación, sin olvidar el histórico 1 de enero de 1994 cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), tomó 4 cabeceras municipales en el Estado de Chiapas (Ocosingo, Margaritas, Altamirano y San Cristóbal de Las Casas) y prometió derrocar al Presidente Carlos Salinas de Gortari, era el mismo día en que entraba en vigor el TLCAN (Tratado de Libre Comercio con América del Norte) del que haciendo un balance histórico a 23 años de distancia representa un desastre para México, ya que ha empobrecido a millones de personas y ha provocado migraciones masivas hacia el norte del país y del que el próximo gobierno norteamericano (el del tirano Donald Trump), ha prometido replantear con balance negativo para su vecino del sur, su eterno “patio trasero” (como lo afirmó el ahora fallecido ex embajador Adolfo Aguilar Zínzer durante el foxismo panista); durante los años de mi infancia, adolescencia y juventud, cada primero de enero las buenas intenciones son acompañadas de desafíos y de un contexto económico que se anuncia difícil, ese panorama no es distinto en este año, la pregunta es si el grueso de la población le es o no indiferente el desafío de enero de 2017.
foto 1:imagen cotidiana de renta de locales en la ciudad de Córdoba Ver, diciembre de 2016
Lo distinto en este naciente año para los mexicanos (los llamados “de a pie”), es decir la clase trabajadora, proletariados (en términos marxistas), esclavos posmodernos (en concepciones neoliberales), o clase media (como se clasificó a quien ni es rico ni pobre, durante casi todo el siglo XX), es que no será tan sencillo “rifar” las deudas o planear unas bonitas vacaciones para el verano o soñar con estrenar un bonito auto, para una persona que va al día con sus gastos y que esencialmente depende de ir a un supermercado de monopolio para obtener su canasta básica transgénica (Walmart, la bodega de la tía Lucha, SAMS o Chedraui), solucionar sus deudas empeñando una parte de ese patrimonio heredado por su abuelita, (un relojito, una pulserita) apenas si será una opción, si el “cochinito” está en una Caja de ahorro, más vale estar atento de las finanzas generales de dicha empresa y tener el referente reciente de los tantos fraudes cometidos por estas empresas en los últimos años; el trabajador asalariado debe tener muy en claro sus cuentas bancarias y no haberse sobrepasado con su dinero plastificado (es decir con la tarjeta de crédito), para tener listo los regalos de reyes que sus hijos esperan con tanta ilusión, después de haber visto semana tras semana los nuevos juguetes en televisión, que terminarán olvidados pocos días después que haya pasado el efecto “reyes magos”, frente a la “Tablet” electrónica en poder de los niños nativos digitales.
Pasan rápido las primeras horas del 1 de enero, es momento del recalentado, de la cruda, del bonito día familiar, de regresar a casa si se anduvo de viaje, de descansar, de tratar de concretar las buenas intenciones pensadas y de soñarnos optimistas; ante el avance de estos momentos familiares bonitos y cursis de un nuevo año, es imposible (para algunos) permanecer indiferentes ante la tormenta económica que se anuncia, pues puede convertirse en un peligroso huracán de categoría devastadora: el alza a la gasolina, la inflación, mayor desempleo, corrupción generalizada, el cinismo de la clase gobernante que se enriquece, la proximidad de la toma de protesta de Donald Trump en los EUA, incertidumbre en las remesas, crecimiento económico pobre (menos de 1%), y sobre todo mayor violencia como efecto de la pobreza y el desempleo, todo esto que los economistas están tratando de esconderle al grueso de la población mexicana y que están justificando con campañas televisivas sin sustento, pero bien maquilladas....esta mañana de 1 de enero, podemos ir a cargar un litro de gasolina casi a 20 pesos y frente a eso no faltará quien afirme que la solución es empezar a caminar para bajar los kilitos de más obtenidos durante las fiestas navideñas, sin tomar en cuenta que el alza al combustible provoca una reacción en cadena y empobrece a la de por sí empobrecida sociedad mexicana que sabe resistir.
La diferencia con los años anteriores, es que parece que la esperanza colectiva para enfrentar los problemas económicos se desvanece, la memoria histórica es turbia, y el individualismo generalizado nos tiene atrapados en “selfies” (tomarnos una foto y subirla a la red social), el narcisismo crece en el mundo digital que nos tiene a los ciudadanos de a pie a la deriva del empobrecimiento general; la clase media que está más preocupada por soñarse viral, es decir la que compartió el sueño de los 15 años de Rubí (26 de diciembre de 2016, quince años de la adolescente Rubí en San Luis Potosí, fiesta colectiva que se generó a partir de un video que se hizo viral y a la que asistieron más de 30 mil personas), el panorama económico no le debería ser indiferente porque le vuelve a pegar en su bolsillo, en sus finanzas, en su planear los gastos del día a día y donde la esperanza parece desvanecerse, porque se ha concretado una fragmentación general en buena parte de la sociedad mexicana de la clase media, que se resiste a aceptar que es pobre y que logra camuflajearse en una selfie de instagram.
Año 2017, será muy importante no permanecer indiferentes, sumarnos a las propuestas por la defensa que se están generando en varios lugares del país…. la clase media mexicana, la que resulta muy difícil ser medida por los economistas y por las estadísticas oficiales, es un sector seriamente amenazado, pero fácilmente manipulable…. más vale estar conscientes de esto, el país se desmorona, se requiere del esfuerzo colectivo de todos y no esperar las acciones de unos cuantos…
Foto 2: una plaza comercial en quiebra, que florecía hace pocos años, en Córdoba Ver, diciembre de 2016


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