Por Felipe Galán
El centro de Veracruz guarda muchos secretos, uno de los tantos municipios que conforman esta amplia región es el de Yanga, situado a 20 minutos aproximadamente de la ciudad de Córdoba, además de que le debe su nombre a un personaje quien representa la histórica lucha por la liberación de las comunidades afro caribeñas, quienes fueron esclavos durante la colonia, este lugar está rodeado de zonas arqueológicas y ruinas de viejas haciendas azucareras que actualmente en su mayoría se encuentran perdidas y atrapadas por el tiempo.
En la localidad de Palmillas en el municipio de Yanga, se encuentra un museo que guarda apenas una parte del rico patrimonio arqueológico de la región y que pertenece al Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Veracruz, que es muy poco visitado y en esencia desconocido para la gran mayoría de la población de todos los municipios de la región; habitantes de las ciudades de Córdoba, Orizaba, Cuitláhuac, Tezonapa, Fortín, Omealca, desconocen de la historia y arqueología de la zona, e ignoran que a pocos minutos de casa se encuentra este interesante, bello pero olvidado y triste museo. Situado en el kilómetro 18.5 de la carretera federal Córdoba- Veracruz y a escasos 5 minutos de la cabecera municipal de Yanga (San Lorenzo de los Negros), el pequeño museo inaugurado en la primera década del nuevo siglo, cuenta con piezas que durante más de 50 años resguardó en su casa el señor Daniel Cid Villagomez oriundo de Palmillas.
Foto 1: "Disco solar" principal pieza que expone el museo de Palmillas
He visitado este museo desde el año en que fue inaugurado y en todas mis visitas la característica es su soledad, ya que muy poca gente asiste a sus salas, tristemente su museografía sigue siendo la misma de aquel año en que abrió sus puertas, las piezas continúan en el mismo espacio y carece de información básica que explique a sus posibles visitantes la importancia no solo de la zona arqueológica de Palmillas que se encuentra a pocos metros de donde está el museo, sino de todos los asentamientos prehispánicos que existieron alrededor, de las haciendas azucareras y de la historia sobre las poblaciones de origen africano y caribeño que se asentaron en muchos poblados y antiguas villas durante los siglos XVI y XVII.
En la primera sala se encuentra una fotografía aérea que señala en colores a sitios donde los arqueólogos han ubicado montículos y antiguos poblados, pero se carece de mayor información, apenas si se expone en un cartel (que no ha sido actualizado) las etapas y una breve cronología de la región central de Veracruz y su arqueología. Por la información expuesta, quien visite el museo tendrá apenas una pobre idea de la cantidad de sitios arqueológicos que tiene el centro de Veracruz, a pesar que es bien sabido en el medio académico y científico, que se han hecho trabajos arqueológicos desde hace muchos años y que en la actualidad existen arqueólogos trabajando e investigando, sin embargo si algún curioso trata de obtener información sobre la historia y arqueología de la región, muy poco encontrará a la mano y tendrá que trasladarse a los centros estatales y nacionales para conseguir la bibliografía sobre arqueología veracruzana que sí existe.
Foto 2: El museo de Palmillas
Las piezas expuestas son ricas y variadas, particularmente el llamado “disco solar” que se expone en el museo y del que no se encuentra mayor información, a pesar de su belleza y su segura importancia, lo mismo el museo expone antiguos instrumentos musicales, figuras femeninas, personajes decapitados, puntas de flecha entre muchas otras piezas, lo que no se muestra para un posible público no familiarizado con el lenguaje técnico de los arqueólogos es su significado, su temporalidad y el lugar de procedencia de las piezas, muy poca información se muestra sobre la zona arqueológica y mucho menos detalles de la vida cotidiana de los antiguos habitantes.
Existe una sala en el museo, que pretende resaltar la importancia de la llamada “negritud” en la región, donde se muestra un mapa sobre el Cantón de Córdoba, sin ampliar la información y apenas unas pocas piezas que dan a entender que en toda esta amplia zona hubo haciendas azucareras, de las que a pesar de que sí existe bibliografía y estudios históricos sobre ellas, en el museo no se encuentra mayor detalle, excepto una copia del acta de fundación de la Villa de San Lorenzo de los Negros en noviembre de 1630, que el ya fallecido historiador local Aquileo Rosas rescató del archivo municipal de Córdoba y que es un documento de gran valor histórico, ya que da una idea del importante proceso que se vivió y de los seguros conflictos que se dieron entre las villas de españoles fundadas en los ya lejanos años de principios de 1600. El que la Corona española haya cedido en la fundación de una Villa de Negros, resulta ser un pasado poco explorado y da pistas para realizar nuevas investigaciones al respecto.
Finalmente es de resaltar que se exponen unas pinturas recientes sobre la historia del mítico Negro Yanga tanto a la entrada como a la salida de este pequeño museo, y que valen la pena que la población no solo de la región sino de todo México conozca, pues indudablemente representan las luchas históricas por la liberación y que deben ser referentes para entender la discriminación y el racismo que se ha padecido en México, tanto en su época de país independiente como en su largo y poco conocido periodo colonial.
Foto 3: Pintura que resalta la importancia de la historia del negro Yanga
Los museos regionales son un patrimonio histórico que los mexicanos debemos aprovechar, visitar, admirar, disfrutar y difundir, es necesario que en el caso de los museos como el de Palmillas hagamos un esfuerzo por darlos a conocer e invitar a la población a que los visite, pero también es necesario hacer un llamado a las autoridades y a los funcionarios de museos como este, a que hagan un esfuerzo por mejorar la información y la didáctica de museos, ya que son espacios desaprovechados y poco visitados, a pesar de su belleza e importancia.
El museo de Palmillas cuenta con una bonita área que podría aprovecharse mejor, cuenta con una zona de palapas, espacios donde podrían entre muchas cosas realizarse eventos no solo de índole académica, sino de divulgación histórica y arqueológica en bien de las comunidades de la región y sobre todo que las poblaciones infantiles y juveniles se interesen por su historia. A unos pasos de la zona arqueológica se encuentra una escuela, es necesario que tanto profesores, autoridades y funcionarios del INAH se involucren para darle más vida al museo, que es una joya perdida en la carretera entre Córdoba y el puerto de Veracruz, que además es una de las rutas culturales, políticas y comerciales más antiguas no solo de México sino de toda América, la invitación es a la población del Centro de Veracruz y de todo México a visitarlo…
fotos 4,5,6,7,8 y 9: Réplica de un molino, copia del acta de la fundación de la Villa de San Lorenzo de los negros, personaje decapitado y la esclavitud de población negra en la región, palapas e interior del museo.
viernes, 30 de diciembre de 2016
jueves, 22 de diciembre de 2016
Acteal a 19 años de distancia y el encuentro “Los Zapatistas por la conCiencia y la humanidad”
Por Felipe Galán
Un 22 de diciembre de hace 19 años y la herida sigue abierta. Fue en la comunidad de Acteal del municipio de Chenalhó Chiapas que un grupo de paramilitares asesinó a mujeres, niños y hombres, así lo recuerda Gloria Muñoz Ramírez (2003) en su libro, EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra:
“…el 22 de diciembre, una de las matanzas más atroces y anunciadas que se recuerden en el país. En la comunidad de Acteal, ubicada en el municipio de Chenalhó en los Altos de Chiapas, 45 indígenas, la mayoría niños y mujeres pertenecientes al grupo civil “Las abejas”, fueron masacrados con arma de fuego y a machetazos por 60 hombres armados de una banda paramilitar integrada por indígenas priistas y del frente cardenista (PFCRN). En el ataque resultaron heridas otras 25 personas, varios de ellos niños. La balacera duró más de seis horas y, mientras decenas de policías de Seguridad Pública, permanecieron a 200 metros de donde ocurría la matanza, escuchando los disparos y los gritos sin intervenir” (2003, 144).
Casi 20 años de aquella negra y triste navidad de finales de siglo, en un momento de mucha tensión por la manera en que el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), había manejado el conflicto en Chiapas, posterior a que en 1995 había emitido ordenes de aprehensión a varios de los líderes zapatistas, que las migraciones en comunidades de los Altos y el Norte de Chiapas se estaban agudizando, que se habían multiplicado los grupos paramilitares y que se habían firmado los Acuerdos de San Andrés en febrero de 1996 (rechazados posteriormente por el Congreso mexicano y toda la cúpula política); el conflicto ya no llamaba la atención de varios sectores de la sociedad mexicana como lo había hecho en enero de 1994, pero contrario a lo que mucha gente pensaba en ese entonces y sigue pensando hasta ahora, el movimiento zapatista iba tomando camino hacia lo central de su lucha: la Autonomía indígena.
¿Por qué debemos recordar Acteal a casi 20 años? Por muchas razones (son varias pero me concentro en unas pocas), la primera de ellas desde mi perspectiva, es porque el movimiento zapatista ha construido toda una estructura política alternativa a lo largo de los años en sus comunidades base, en sus caracoles, que en aquellos años se denominaban “los Aguascalientes” donde el principio por la autonomía indígena tomaba fuerza al interior de las comunidades zapatistas, que 19 años después de Acteal, y a 20 de San Andrés Larrainzar, empieza a rendir frutos y acciones que serán una piedra sumamente incómoda en el zapato de los líderes políticos y sus partidos de todas las corrientes oficiales (PRI-PAN-PRD-PT-MORENA-Verde) y para sectores ultraconservadores de este México de siglo XXI.
Otra de las razones para recordar Acteal (esta tiene que ver con el contexto actual), es que estamos a pocos días de que se celebre en la ciudad de San Cristóbal de las Casas el encuentro: L@s Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad, convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que se llevará a cabo entre el 26 de diciembre de 2016 y el 4 de enero de 2017.
En un comunicado reciente con fecha de 12 de diciembre, el Subcomandante Moisés informó que en dicho encuentro participarán científicos y científicas de varios países del mundo: ver comunicado en el siguiente enlace: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/12/15/informe-sobre-el-encuentro-ls-zapatistas-y-las-conciencias-por-la-humanidad-subcomandante-insurgente-moises/.
Serán los alumnos zapatistas hablantes de lengua chol, tzotzil, mame, tzeltal y tojolabal, quienes establecerán contacto con los científicos y científicas asistentes al encuentro. Dicho evento es de suma importancia, Julio Muñoz Rubio en su columna en el diario La Jornada del día de hoy jueves 22 de diciembre de 2016 reflexiona lo siguiente:
“La invitación del EZLN es al estudio, a la formación intelectual, a la introducción de las discusiones sobre ciencia y tecnología en las filas del movimiento, a la culturización de nuestras vidas. Es parte fundamental de la transformación radical social, porque desde el momento en que las clases subalternas comienzan a apropiarse del conocimiento, de la ciencia en particular, están ya transformándolo, haciendo uso de la capacidad crítica que desde su perspectiva son capaces de hacer y con ello llegar o aproximarse a la verdad, que, repitámoslo, siempre es revolucionaria”.
Ver nota en: http://www.jornada.unam.mx/2016/12/22/opinion/016a1pol
Frente a las acciones encabezadas por los zapatistas a lo largo de varios años, es de resaltar su organización comunitaria que pone a temblar al sistema político mexicano, quien se pierde en un laberinto que no tiene salida, en cambio los Caracoles zapatistas a pesar de todos los problemas que enfrentan a su interior, están construyendo desde abajo y tejiendo redes, siempre anteponiendo la colectividad, algo que el resto del país parece olvidar.
Finalmente y la más dolorosa razón para seguir recordando Acteal a 19 años, es porque sigue siendo un crimen impune, a la distancia es una herida dolorosa abierta y sangrante, que es necesario recordar por ser uno de los referentes históricos más importantes de una década fundamental para entender los movimientos sociales y las acciones colectivas del fin de siglo XX, que nos permitirán comprender el complejo momento en el que vivimos.
Hay que recordar Acteal y tenerlo siempre fresco en la memoria….
Referencia:
Muñoz Gloria (2003) EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra, Revista rebeldía-La Jornada ediciones: México.
foto: La cruz frente a la Catedral de la Paz en San Cristóbal de Las Casas Chiapas.
Un 22 de diciembre de hace 19 años y la herida sigue abierta. Fue en la comunidad de Acteal del municipio de Chenalhó Chiapas que un grupo de paramilitares asesinó a mujeres, niños y hombres, así lo recuerda Gloria Muñoz Ramírez (2003) en su libro, EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra:
“…el 22 de diciembre, una de las matanzas más atroces y anunciadas que se recuerden en el país. En la comunidad de Acteal, ubicada en el municipio de Chenalhó en los Altos de Chiapas, 45 indígenas, la mayoría niños y mujeres pertenecientes al grupo civil “Las abejas”, fueron masacrados con arma de fuego y a machetazos por 60 hombres armados de una banda paramilitar integrada por indígenas priistas y del frente cardenista (PFCRN). En el ataque resultaron heridas otras 25 personas, varios de ellos niños. La balacera duró más de seis horas y, mientras decenas de policías de Seguridad Pública, permanecieron a 200 metros de donde ocurría la matanza, escuchando los disparos y los gritos sin intervenir” (2003, 144).
Casi 20 años de aquella negra y triste navidad de finales de siglo, en un momento de mucha tensión por la manera en que el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), había manejado el conflicto en Chiapas, posterior a que en 1995 había emitido ordenes de aprehensión a varios de los líderes zapatistas, que las migraciones en comunidades de los Altos y el Norte de Chiapas se estaban agudizando, que se habían multiplicado los grupos paramilitares y que se habían firmado los Acuerdos de San Andrés en febrero de 1996 (rechazados posteriormente por el Congreso mexicano y toda la cúpula política); el conflicto ya no llamaba la atención de varios sectores de la sociedad mexicana como lo había hecho en enero de 1994, pero contrario a lo que mucha gente pensaba en ese entonces y sigue pensando hasta ahora, el movimiento zapatista iba tomando camino hacia lo central de su lucha: la Autonomía indígena.
¿Por qué debemos recordar Acteal a casi 20 años? Por muchas razones (son varias pero me concentro en unas pocas), la primera de ellas desde mi perspectiva, es porque el movimiento zapatista ha construido toda una estructura política alternativa a lo largo de los años en sus comunidades base, en sus caracoles, que en aquellos años se denominaban “los Aguascalientes” donde el principio por la autonomía indígena tomaba fuerza al interior de las comunidades zapatistas, que 19 años después de Acteal, y a 20 de San Andrés Larrainzar, empieza a rendir frutos y acciones que serán una piedra sumamente incómoda en el zapato de los líderes políticos y sus partidos de todas las corrientes oficiales (PRI-PAN-PRD-PT-MORENA-Verde) y para sectores ultraconservadores de este México de siglo XXI.
Otra de las razones para recordar Acteal (esta tiene que ver con el contexto actual), es que estamos a pocos días de que se celebre en la ciudad de San Cristóbal de las Casas el encuentro: L@s Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad, convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que se llevará a cabo entre el 26 de diciembre de 2016 y el 4 de enero de 2017.
En un comunicado reciente con fecha de 12 de diciembre, el Subcomandante Moisés informó que en dicho encuentro participarán científicos y científicas de varios países del mundo: ver comunicado en el siguiente enlace: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/12/15/informe-sobre-el-encuentro-ls-zapatistas-y-las-conciencias-por-la-humanidad-subcomandante-insurgente-moises/.
Serán los alumnos zapatistas hablantes de lengua chol, tzotzil, mame, tzeltal y tojolabal, quienes establecerán contacto con los científicos y científicas asistentes al encuentro. Dicho evento es de suma importancia, Julio Muñoz Rubio en su columna en el diario La Jornada del día de hoy jueves 22 de diciembre de 2016 reflexiona lo siguiente:
“La invitación del EZLN es al estudio, a la formación intelectual, a la introducción de las discusiones sobre ciencia y tecnología en las filas del movimiento, a la culturización de nuestras vidas. Es parte fundamental de la transformación radical social, porque desde el momento en que las clases subalternas comienzan a apropiarse del conocimiento, de la ciencia en particular, están ya transformándolo, haciendo uso de la capacidad crítica que desde su perspectiva son capaces de hacer y con ello llegar o aproximarse a la verdad, que, repitámoslo, siempre es revolucionaria”.
Ver nota en: http://www.jornada.unam.mx/2016/12/22/opinion/016a1pol
Frente a las acciones encabezadas por los zapatistas a lo largo de varios años, es de resaltar su organización comunitaria que pone a temblar al sistema político mexicano, quien se pierde en un laberinto que no tiene salida, en cambio los Caracoles zapatistas a pesar de todos los problemas que enfrentan a su interior, están construyendo desde abajo y tejiendo redes, siempre anteponiendo la colectividad, algo que el resto del país parece olvidar.
Finalmente y la más dolorosa razón para seguir recordando Acteal a 19 años, es porque sigue siendo un crimen impune, a la distancia es una herida dolorosa abierta y sangrante, que es necesario recordar por ser uno de los referentes históricos más importantes de una década fundamental para entender los movimientos sociales y las acciones colectivas del fin de siglo XX, que nos permitirán comprender el complejo momento en el que vivimos.
Hay que recordar Acteal y tenerlo siempre fresco en la memoria….
Referencia:
Muñoz Gloria (2003) EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra, Revista rebeldía-La Jornada ediciones: México.
foto: La cruz frente a la Catedral de la Paz en San Cristóbal de Las Casas Chiapas.
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