viernes, 30 de diciembre de 2016

Un museo perdido y una historia olvidada: Palmillas en Yanga Veracruz

Por Felipe Galán

El centro de Veracruz guarda muchos secretos, uno de los tantos municipios que conforman esta amplia región es el de Yanga, situado a 20 minutos aproximadamente de la ciudad de Córdoba, además de que le debe su nombre a un personaje quien representa la histórica lucha por la liberación de las comunidades afro caribeñas, quienes fueron esclavos durante la colonia, este lugar está rodeado de zonas arqueológicas y ruinas de viejas haciendas azucareras que actualmente en su mayoría se encuentran perdidas y atrapadas por el tiempo.

En la localidad de Palmillas en el municipio de Yanga, se encuentra un museo que guarda apenas una parte del rico patrimonio arqueológico de la región y que pertenece al Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Veracruz, que es muy poco visitado y en esencia desconocido para la gran mayoría de la población de todos los municipios de la región; habitantes de las ciudades de Córdoba, Orizaba, Cuitláhuac, Tezonapa, Fortín, Omealca, desconocen de la historia y arqueología de la zona, e ignoran que a pocos minutos de casa se encuentra este interesante, bello pero olvidado y triste museo. Situado en el kilómetro 18.5 de la carretera federal Córdoba- Veracruz y a escasos 5 minutos de la cabecera municipal de Yanga (San Lorenzo de los Negros), el pequeño museo inaugurado en la primera década del nuevo siglo, cuenta con piezas que durante más de 50 años resguardó en su casa el señor Daniel Cid Villagomez oriundo de Palmillas.


Foto 1: "Disco solar" principal pieza que expone el museo de Palmillas


He visitado este museo desde el año en que fue inaugurado y en todas mis visitas la característica es su soledad, ya que muy poca gente asiste a sus salas, tristemente su museografía sigue siendo la misma de aquel año en que abrió sus puertas, las piezas continúan en el mismo espacio y carece de información básica que explique a sus posibles visitantes la importancia no solo de la zona arqueológica de Palmillas que se encuentra a pocos metros de donde está el museo, sino de todos los asentamientos prehispánicos que existieron alrededor, de las haciendas azucareras y de la historia sobre las poblaciones de origen africano y caribeño que se asentaron en muchos poblados y antiguas villas durante los siglos XVI y XVII.

En la primera sala se encuentra una fotografía aérea que señala en colores a sitios donde los arqueólogos han ubicado montículos y antiguos poblados, pero se carece de mayor información, apenas si se expone en un cartel (que no ha sido actualizado) las etapas y una breve cronología de la región central de Veracruz y su arqueología. Por la información expuesta, quien visite el museo tendrá apenas una pobre idea de la cantidad de sitios arqueológicos que tiene el centro de Veracruz, a pesar que es bien sabido en el medio académico y científico, que se han hecho trabajos arqueológicos desde hace muchos años y que en la actualidad existen arqueólogos trabajando e investigando, sin embargo si algún curioso trata de obtener información sobre la historia y arqueología de la región, muy poco encontrará a la mano y tendrá que trasladarse a los centros estatales y nacionales para conseguir la bibliografía sobre arqueología veracruzana que sí existe.

Foto 2: El museo de Palmillas

Las piezas expuestas son ricas y variadas, particularmente el llamado “disco solar” que se expone en el museo y del que no se encuentra mayor información, a pesar de su belleza y su segura importancia, lo mismo el museo expone antiguos instrumentos musicales, figuras femeninas, personajes decapitados, puntas de flecha entre muchas otras piezas, lo que no se muestra para un posible público no familiarizado con el lenguaje técnico de los arqueólogos es su significado, su temporalidad y el lugar de procedencia de las piezas, muy poca información se muestra sobre la zona arqueológica y mucho menos detalles de la vida cotidiana de los antiguos habitantes.

Existe una sala en el museo, que pretende resaltar la importancia de la llamada “negritud” en la región, donde se muestra un mapa sobre el Cantón de Córdoba, sin ampliar la información y apenas unas pocas piezas que dan a entender que en toda esta amplia zona hubo haciendas azucareras, de las que a pesar de que sí existe bibliografía y estudios históricos sobre ellas, en el museo no se encuentra mayor detalle, excepto una copia del acta de fundación de la Villa de San Lorenzo de los Negros en noviembre de 1630, que el ya fallecido historiador local Aquileo Rosas rescató del archivo municipal de Córdoba y que es un documento de gran valor histórico, ya que da una idea del importante proceso que se vivió y de los seguros conflictos que se dieron entre las villas de españoles fundadas en los ya lejanos años de principios de 1600. El que la Corona española haya cedido en la fundación de una Villa de Negros, resulta ser un pasado poco explorado y da pistas para realizar nuevas investigaciones al respecto.

Finalmente es de resaltar que se exponen unas pinturas recientes sobre la historia del mítico Negro Yanga tanto a la entrada como a la salida de este pequeño museo, y que valen la pena que la población no solo de la región sino de todo México conozca, pues indudablemente representan las luchas históricas por la liberación y que deben ser referentes para entender la discriminación y el racismo que se ha padecido en México, tanto en su época de país independiente como en su largo y poco conocido periodo colonial.


Foto 3: Pintura que resalta la importancia de la historia del negro Yanga

Los museos regionales son un patrimonio histórico que los mexicanos debemos aprovechar, visitar, admirar, disfrutar y difundir, es necesario que en el caso de los museos como el de Palmillas hagamos un esfuerzo por darlos a conocer e invitar a la población a que los visite, pero también es necesario hacer un llamado a las autoridades y a los funcionarios de museos como este, a que hagan un esfuerzo por mejorar la información y la didáctica de museos, ya que son espacios desaprovechados y poco visitados, a pesar de su belleza e importancia.

El museo de Palmillas cuenta con una bonita área que podría aprovecharse mejor, cuenta con una zona de palapas, espacios donde podrían entre muchas cosas realizarse eventos no solo de índole académica, sino de divulgación histórica y arqueológica en bien de las comunidades de la región y sobre todo que las poblaciones infantiles y juveniles se interesen por su historia. A unos pasos de la zona arqueológica se encuentra una escuela, es necesario que tanto profesores, autoridades y funcionarios del INAH se involucren para darle más vida al museo, que es una joya perdida en la carretera entre Córdoba y el puerto de Veracruz, que además es una de las rutas culturales, políticas y comerciales más antiguas no solo de México sino de toda América, la invitación es a la población del Centro de Veracruz y de todo México a visitarlo…


fotos 4,5,6,7,8 y 9: Réplica de un molino, copia del acta de la fundación de la Villa de San Lorenzo de los negros, personaje decapitado y la esclavitud de población negra en la región, palapas e interior del museo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Acteal a 19 años de distancia y el encuentro “Los Zapatistas por la conCiencia y la humanidad”

Por Felipe Galán

Un 22 de diciembre de hace 19 años y la herida sigue abierta. Fue en la comunidad de Acteal del municipio de Chenalhó Chiapas que un grupo de paramilitares asesinó a mujeres, niños y hombres, así lo recuerda Gloria Muñoz Ramírez (2003) en su libro, EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra:
“…el 22 de diciembre, una de las matanzas más atroces y anunciadas que se recuerden en el país. En la comunidad de Acteal, ubicada en el municipio de Chenalhó en los Altos de Chiapas, 45 indígenas, la mayoría niños y mujeres pertenecientes al grupo civil “Las abejas”, fueron masacrados con arma de fuego y a machetazos por 60 hombres armados de una banda paramilitar integrada por indígenas priistas y del frente cardenista (PFCRN). En el ataque resultaron heridas otras 25 personas, varios de ellos niños. La balacera duró más de seis horas y, mientras decenas de policías de Seguridad Pública, permanecieron a 200 metros de donde ocurría la matanza, escuchando los disparos y los gritos sin intervenir” (2003, 144).

Casi 20 años de aquella negra y triste navidad de finales de siglo, en un momento de mucha tensión por la manera en que el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), había manejado el conflicto en Chiapas, posterior a que en 1995 había emitido ordenes de aprehensión a varios de los líderes zapatistas, que las migraciones en comunidades de los Altos y el Norte de Chiapas se estaban agudizando, que se habían multiplicado los grupos paramilitares y que se habían firmado los Acuerdos de San Andrés en febrero de 1996 (rechazados posteriormente por el Congreso mexicano y toda la cúpula política); el conflicto ya no llamaba la atención de varios sectores de la sociedad mexicana como lo había hecho en enero de 1994, pero contrario a lo que mucha gente pensaba en ese entonces y sigue pensando hasta ahora, el movimiento zapatista iba tomando camino hacia lo central de su lucha: la Autonomía indígena.

¿Por qué debemos recordar Acteal a casi 20 años? Por muchas razones (son varias pero me concentro en unas pocas), la primera de ellas desde mi perspectiva, es porque el movimiento zapatista ha construido toda una estructura política alternativa a lo largo de los años en sus comunidades base, en sus caracoles, que en aquellos años se denominaban “los Aguascalientes” donde el principio por la autonomía indígena tomaba fuerza al interior de las comunidades zapatistas, que 19 años después de Acteal, y a 20 de San Andrés Larrainzar, empieza a rendir frutos y acciones que serán una piedra sumamente incómoda en el zapato de los líderes políticos y sus partidos de todas las corrientes oficiales (PRI-PAN-PRD-PT-MORENA-Verde) y para sectores ultraconservadores de este México de siglo XXI.

Otra de las razones para recordar Acteal (esta tiene que ver con el contexto actual), es que estamos a pocos días de que se celebre en la ciudad de San Cristóbal de las Casas el encuentro: L@s Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad, convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que se llevará a cabo entre el 26 de diciembre de 2016 y el 4 de enero de 2017.

En un comunicado reciente con fecha de 12 de diciembre, el Subcomandante Moisés informó que en dicho encuentro participarán científicos y científicas de varios países del mundo: ver comunicado en el siguiente enlace: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/12/15/informe-sobre-el-encuentro-ls-zapatistas-y-las-conciencias-por-la-humanidad-subcomandante-insurgente-moises/.

Serán los alumnos zapatistas hablantes de lengua chol, tzotzil, mame, tzeltal y tojolabal, quienes establecerán contacto con los científicos y científicas asistentes al encuentro. Dicho evento es de suma importancia, Julio Muñoz Rubio en su columna en el diario La Jornada del día de hoy jueves 22 de diciembre de 2016 reflexiona lo siguiente:
“La invitación del EZLN es al estudio, a la formación intelectual, a la introducción de las discusiones sobre ciencia y tecnología en las filas del movimiento, a la culturización de nuestras vidas. Es parte fundamental de la transformación radical social, porque desde el momento en que las clases subalternas comienzan a apropiarse del conocimiento, de la ciencia en particular, están ya transformándolo, haciendo uso de la capacidad crítica que desde su perspectiva son capaces de hacer y con ello llegar o aproximarse a la verdad, que, repitámoslo, siempre es revolucionaria”.
Ver nota en: http://www.jornada.unam.mx/2016/12/22/opinion/016a1pol

Frente a las acciones encabezadas por los zapatistas a lo largo de varios años, es de resaltar su organización comunitaria que pone a temblar al sistema político mexicano, quien se pierde en un laberinto que no tiene salida, en cambio los Caracoles zapatistas a pesar de todos los problemas que enfrentan a su interior, están construyendo desde abajo y tejiendo redes, siempre anteponiendo la colectividad, algo que el resto del país parece olvidar.

Finalmente y la más dolorosa razón para seguir recordando Acteal a 19 años, es porque sigue siendo un crimen impune, a la distancia es una herida dolorosa abierta y sangrante, que es necesario recordar por ser uno de los referentes históricos más importantes de una década fundamental para entender los movimientos sociales y las acciones colectivas del fin de siglo XX, que nos permitirán comprender el complejo momento en el que vivimos.

Hay que recordar Acteal y tenerlo siempre fresco en la memoria….


Referencia:
Muñoz Gloria (2003) EZLN, 20 y 10, el fuego y la palabra, Revista rebeldía-La Jornada ediciones: México.



foto: La cruz frente a la Catedral de la Paz en San Cristóbal de Las Casas Chiapas.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿De qué historia hablamos cuando se piensa que lo histórico absolverá o no a Fidel Castro?

Por Felipe Galán

El viernes 25 de noviembre de 2016 murió Fidel Castro poco antes de la media noche, sin temor a equivocarme se trata de la muerte más esperada de un líder político a inicios de siglo XXI; a partir de las primeras horas de este importante hecho histórico y durante todo el sábado 26, los medios masivos de comunicación y las redes sociales a nivel mundial se inundaron de mensajes de todo tipo, desde el video donde Raúl Castro anunció el fallecimiento de su hermano, pasando por el asombro de conductores de televisión, hasta diferentes mensajes de líderes políticos de todo el planeta, hubo información variada y se hicieron todo tipo de referencias hacia la figura de Castro, desde comunicados oficiales hasta “memes” posmodernos.

En torno a la muerte de Fidel, ha llamado la atención que columnistas, analistas, políticos, escritores, periodistas y hasta intelectuales se han referido sobre la famosa frase emitida en 1953 por el recién líder muerto -“La historia me absolverá”- sin hacer referencia al contexto en que fue planteada la idea, es decir la Cuba de Fulgencio Batista en los años 50; es necesario recordar que el proceso histórico en que se produjo y las razones que en su momento el líder revolucionario cubano tuvo, lo hicieron intuir que a su muerte y mirando hacia el futuro, una valoración histórica lo eximiría de sus acciones o lo castigaría, porque en ese entonces la idea dominante sobre la historia en varios países de América Latina y en las naciones que aplicaban el modelo socialista, tenía que ver con discursos históricos con un sentido y enfoque patriótico- nacionalista, los grandes líderes comunistas en otro países anteriores a la Revolución cubana y en particular los que crearon la URSS, pudieron ser los referentes de Fidel en ese momento, el caso de Lenin y sus espectaculares funerales en el año de 1924, donde participaron millones de personas en su cortejo fúnebre, pudieron ser los imaginarios del entonces joven Fidel, quien lideraba un movimiento revolucionario en la isla caribeña a mediados de siglo XX.

“La historia me absolverá” fue parte de un largo discurso (como muchos de los que emitió a lo largo de su vida), cuando fue llevado a los tribunales en octubre de 1953, y donde el joven Fidel asumió su propia defensa. Castro Ruz es uno de los personajes imprescindibles de la historia reciente nos guste o no, estemos de acuerdo con la ideología practicada por su liderazgo, con los dogmas de la Revolución y con sus acciones emprendidas y aplicadas a lo largo de varias décadas en Cuba; las discusiones sobre su legado, acerca de la Revolución de 1959, sobre sus políticas internas, sus logros en cultura, educación, deporte, arte, ciencia, las decisiones que tomó, sus relaciones con el bloque de países que intentaron adoptar el modelo socialista y en particular con la extinta Unión Soviética, el bloqueo económico, las visiones de los distintos presidentes de Estados Unidos sobre Cuba y Castro, las migraciones de cubanos, el exilio en Miami, sus relaciones diplomáticas con países de Latinoamérica entre muchos otros datos, deberán de ser tomados en cuenta para una profunda y analítica discusión histórica acerca del legado de la Revolución y sobre todo para replantear y discutir sobre la famosa frase.

La gran mayoría de los análisis y críticas hacia la figura de Fidel Castro en los últimos días, están sacando de contexto los hechos históricos y se emiten juicios de valor desde un presente que poco toma en cuenta el contexto del pasado, es decir lo histórico, que casi nada reflexiona sobre las condiciones de producción-circulación de los discursos y las prácticas discursivas como lo afirma Julieta Haidar en su propuesta teórica para analizar discursos históricos. Resulta muy triste que analistas políticos, periodistas e incluso intelectuales y hasta historiadores, estén asumiéndose como jueces desde sus redes sociales, sus columnas y por medios masivos de comunicación, tratando de mostrar un personaje forzosamente bueno o malo de acuerdo a sus intereses y desde un presente, hay comentarios de quienes incluso han llegado a declarar que la historia no absolverá a Fidel Castro, pero nunca nos explican sobre qué historia están hablando, y a qué se refieren con eso.

Es comprensible que un personaje como Fidel Castro quien estuvo en el poder en Cuba durante varias décadas, tenga opositores que estén celebrando su muerte y que muchas de las expresiones sean difundidas, exaltadas y hasta glorificadas por cadenas de televisión como CNN, Fox e incluso por televisoras mexicanas como Televisa y de otros países latinoamericanos; era de esperarse que analistas como Andrés Oppenhaimer y que congresistas republicanos y demócratas de Estados Unidos, miembros de la comunidad cubana en Miami se ensañaran con todo y contra todo hacia la figura de un líder a quien en vida nunca pudieron vencer, a ellos les corresponde en todo caso documentar sus historias, contarlas y difundirlas.

Finalmente vale la pena en estos primeros días sin el histórico líder en Cuba y en medio de homenajes que recuerdan los funerales de Lenin y Stalin hacernos la siguiente pregunta: ¿de qué historia hablamos cuando pensamos en que Fidel Castro será perdonado o no por sus obras?, la historia en sí no absuelve ni glorifica, lo hacen los historiadores a través de sus discursos generados, de sus obras escritas y del análisis crítico y profundo que hagan, será por lo tanto esencial acudir a los hechos históricos y apostar porque historiadores ahora y en el futuro se propongan estudiar no solo a personajes como Fidel, sino a entender los procesos históricos en que vivieron y con enfoques que no solo tomen en cuenta versiones patrióticas y nacionalistas, por lo contrario se deberá apostar por una historia social que contribuya a entender la complejidad de la Cuba de varias décadas y de su doloroso tránsito hacia el futuro…

foto: Vida cotidiana en Cuba de mi hermano Francisco Galán López:

lunes, 21 de noviembre de 2016

Caminando por la calle de Donceles en la CDMX, el encuentro con “El manifiesto del partido comunista”…

Por Felipe Galán

En mi última visita en octubre de 2016 a la calle de Donceles en el centro histórico de la ahora CDMX (hasta hace poco Distrito Federal), me fui a buscar viejas publicaciones a las pocas librerías antiguas que sobreviven en medio de las nuevas y ostentosas librerías, y que frente al crecimiento de los medios electrónicos agonizan, pero que a pesar de todo ofrecen una alternativa de libros baratos y que siguen siendo visitadas, aunque algunas de ellas anuncian el cierre definitivo ante sus pobres ventas, y que siguen siendo una opción sobre todo si se busca algún clásico.

Navegando en medio de la locura de libros viejos, apolillados, muchos de ellos sin portada o deshojados, me encontré con una obra clásica del siglo XIX, cuyo precio fue de $10.00 pesos, en una versión de 1991, en hoja papel revolución y con un maravilloso olor a libro viejo: “El Manifiesto del Partido comunista” de Karl Marx y Federico Engels, que si bien había sido un referente en mis años de estudiante de antropología desde los años 90, lo había leído siempre en copias fotostáticas y recientemente en versiones digitalizadas, tenerlo en mis manos por solo 10 pesos, representó por un lado una gran emoción, pero también fue motivo de tristeza.

“El manifiesto”, fue una de las obras que mayor impacto causó en el siglo XIX y buena parte del siglo XX, publicado originalmente en febrero de 1848, su contenido fue tomado como bandera de lucha por ejemplo de quienes hace casi 100 años llevaron a la Rusia zarista a una de las revoluciones más importantes de toda la historia de la humanidad en aquel octubre rojo bolchevique; esta obra también fue a lo largo de varias décadas, satanizada, quemada por los nacionalsocialistas de los años 30 y 40 en la Europa hitleriana; criticado por teóricos de corte liberal y conservador, utilizado por partidos políticos, estandarte de los oprimidos, eje central de las movilizaciones juveniles en los años 60, obra enemiga de los claustros conservadores, entre muchas otras cosas más, sin olvidar que en 1968 en el otoño de movilizaciones sociales en México era muy peligroso para los estudiantes tenerlo en casa.

Tener en mis manos esta vieja versión de un clásico de la literatura sociológica, con olor a libro viejo, a una considerable distancia temporal de su publicación original, me obligó a darle una rápida lectura, en un café del centro de la Ciudad de México muy cerca del metro Allende. Esta relectura me hizo preguntarme por los referentes que habrán tenido Marx y Engels en su momento para realizar tan precisa crítica al capitalismo y plantear lo que tanto alarmó a las burguesías del siglo XIX, XX y que tendría que alarmar a las del nuevo milenio: “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” (p, 32).

Marx y Engels tuvieron su punto de partida en un largo proceso histórico que incluyó una visión general de la división social del trabajo, de la sustitución que en su tiempo tuvo el modo de producción feudal, por el modo de producción capitalista. Un punto central que vale la pena retomar de esta obra, es cómo la crítica de Marx y Engels hacia los procesos históricos y las luchas de poder, tiene que ver con la manera en que se sustituyen las relaciones de todo tipo, por la hegemonía de las relaciones de dinero prácticamente en todo el mundo, y a ellas las definieron como parte de relaciones de explotación: “La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al sabio, los ha convertido en sus servidores asalariados” (p, 36).

Marx y Engels además de explicar cómo la burguesía del siglo XIX sometía y fraccionó los medios de producción en las sociedades, y “forja un mundo a su imagen y semejanza” (p, 38), y que además sustituyó las relaciones feudales de manera acelerada, estableciendo un modelo económico de libre mercado que a la vez fortaleció a su contrario, es decir al proletariado: “Las armas de que se sirvió la burguesía para derribar al feudalismo se vuelen ahora contra la propia burguesía, pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletariados” (p, 41).

Hoy en día hay quienes celebran la supuesta muerte del marxismo, e intentan dar el carpetazo al pensamiento de estos autores, incluso muy pocos programas de estudio en carreras como Sociología o Antropología llevan cursos propios de Marxismo en México (afortunadamente yo si tuve un curso de Marxismo en la licenciatura en Antropología en 1996), sin embargo la obra de Marx y Engels, sigue siendo fundamental para situar históricamente los procesos revolucionarios que explican el desarrollo y las coyunturas de las sociedades modernas. Llama la atención como describieron buena parte de las barbaries producidas por las prácticas excesivas del capitalismo, y a una distancia de más de 150 años de su publicación original, podemos ver que estas se han acrecentado, y se han polarizado. Estudiar al Manifiesto del Partido Comunista con una visión crítica y temporal nos servirá para entender a nuestro caótico mundo moderno.

Por ejemplo en el México de principio de siglo XXI, vivimos determinados por nuestras tarjetas de crédito y nuestras deudas, buena parte de la población vive “al día” a “meses sin intereses”, nuevas tiendas de raya posmodernas (Walmart, Sams, Chedraui, Oxxo, Coppel), que ya ni siquiera nombran como proletarios a los proletarios, sino como “asociados” con condiciones de vida dramáticamente más graves que las descritas en el manifiesto del partido comunista, son referentes que no tenía Marx en su tiempo, pero que una nueva lectura de su obra nos permiten situarlos y estudiarlos.

En la actualidad, académicos, políticos, empresarios y muchos grupos sociales insisten en que la muerte del pensamiento marxista se instituyó desde el final de la década de los años 90 del siglo XX con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, sin embargo considero que la lectura a profundidad y el análisis puntual del contenido del “Manifiesto” resulta interesante y necesario aunque ya no represente el mismo peligro como en el que pensaban sus críticos en las diferentes décadas de los siglos XIX y XX.

Caminar por la calle de Donceles en la ciudad de México, y sentarme en un antiguo Café a leer el “Manifiesto” por tan solo 10 pesos, fue una gran experiencia, lo pienso ahora frente a una sociedad más peligrosa que la del siglo XIX, las lucidas mentes de Marx y Engels deben seguir siendo estudiadas y releídas, serán referentes necesarios para analizar los cambios drásticos en las sociedades posmodernas….las que nos toca habitar y de las que debemos escribir, las sociedades conflicto, ambiguas y contrastantes…las sociedades donde un libro clásico cuesta tan solo 10 pesos…

Referencia:
Marx Karl y Federico Engels (1991) Manifiesto del partido comunista, Ediciones en lenguas extranjeras, México DF.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El Subcomandante Galeano (Marcos), los zapatistas en 2016 y “7 piezas sueltas del rompecabezas mundial” de finales de los años 90

Por Felipe Galán

Nada más erróneo que pensar que los zapatistas salen a la luz durante la antesala de los procesos electorales como lo han afirmado recientemente desde políticos, comunicadores, intelectuales, blogueros, empresarios entre otros sectores de la población mexicana quienes tratan de desprestigiar a uno de los movimientos sociales que más incidencia ha tenido no sólo en México sino en varias partes del mundo en los últimos 22 años: el movimiento zapatista. Los argumentos principales se centran en que las posiciones políticas del EZLN no han apoyado la candidatura de Andrés Manuel López Obrador ni en 2006 ni en 2012, y que su reciente decisión de promover la candidatura de una mujer para contener por la presidencia de la república en 2018, (decisión que en estos días está en la consulta de las bases de las comunidades zapatistas) dividirá a la izquierda mexicana y le restará votos a quien todo parece indicar será el candidato del partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) para las que desde ahora se anuncian complicadas elecciones de dicho año.

En realidad los zapatistas no aparecen cada seis años, ni pretenden dividir a la izquierda, ellos están haciendo trabajo en sus comunidades desde años atrás, muchas veces en silencio y sin los reflectores y aunque han anunciado que tienen sus diferencias sustanciales con los candidatos de todos los partidos políticos y han llamado a no votar por ninguno de ellos en diferentes momentos, lo cierto es que el trabajo que los zapatistas realizan en sus comunidades les está generando muchos resultados que gran parte de la población mexicana ignora, y que a las cúpulas del poder incomoda.

La figura del Subcomandante Marcos a lo largo de estos 22 años, ha sido central sobre los imaginarios que la población mexicana tiene acerca de los zapatistas, al grado de llegar a pensar que Marcos es el EZLN, en realidad la figura del Sub (ahora auto llamado Galeano), ha sido ser el vocero de los zapatistas e indudablemente un personaje central, pero Marcos no es el EZLN en su totalidad, quien ha seguido la historia de los zapatistas sabrá muy bien que las formas de representación política entre los zapatistas son rotativas y que Marcos es parte de ellos, pero no es su líder, y sus decisiones no son centrales, incluso en varios momentos la comandancia y Marcos han tenido sus diferencias, pero como lo ha anunciado recientemente el Subcomandante Insurgente Moisés en su comunicado de noviembre de 2016 cuando se refiere a Marcos como el SupGaleano: “…Y ahora hay un SupGaleano porque así lo mandamos. Y lo ponemos para que lo ataquen y lo critiquen y así se descaren como son ustedes de por sí. Y no importa todo lo que le dicen y hasta amenazas de muerte. No importa porque para eso lo entrenamos, para eso lo preparamos y ése es su trabajo. Y él se aguanta, no como ustedes que tantito que les dicen y ya están llorando que el mundo no los comprende…” (Ver comunicado en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/11/11/no-es-decision-de-una-persona/).

Marcos no es el EZLN, pero si ha sido su vocero en diferentes momentos, y para entender un poco mejor su papel dentro de la lucha zapatista, se requiere revisar sus comunicados, su crítica y su palabra, generada en las montañas del sureste mexicano desde hace ya más de 30 años (hay que recordar que el EZLN tiene sus antecedentes de lucha desde los años 80).
Entre el mar de textos, comunicados, poemas y escritos del Sup (Marcos/Galeano) hay uno que vale la pena leer a varios años de haber salido a la luz, y se llama “Siete piezas del rompecabezas mundial”, publicado en junio de 1997, en el que Marcos escribe y analiza lo que desde su punto de vista son 7 piezas de un rompecabezas neoliberal que no puede armarse, al final de su larga explicación sobre cada una de dichas piezas afirma lo siguiente:
“Estas 7 bastan para que usted, después de dibujarlas, colorearlas, recortarlas, se dé cuenta que es imposible armarlas juntas. Y este es el problema del mundo que la globalización ha pretendido rearmar: las piezas no encajan. Por esto y otras razones que no vienen al espacio de este texto, es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos” (Subcomandante Marcos, 1997, 36)

Las piezas que el Sub analiza en su largo comunicado de 1997 son las siguientes: 1) Concentración de la riqueza y distribución de la pobreza, 2) la globalización de la explotación, 3) Migración: la pesadilla errante, 4) Mundialización financiera y globalización de la corrupción y el crimen, 5) ¿la legítima violencia de un poder legítimo?, 6) la mega política y los enanos y 7) las bolsas de resistencia.

A unos años de distancia de su publicación vale la pena darle una buena leída a cada una de las 7 piezas que no engranan y pensar la crítica que Marcos hace al neoliberalismo, porque además lo realiza con un lenguaje ameno y lleno de sátira, es agudo y preciso, sus palabras están llenas de ironía.

En el contexto del triunfo de un candidato republicano en los Estados Unidos de Norteamérica y frente al proceso electoral del año 2018 en México, las 7 piezas sueltas del rompecabezas mundial nos permiten analizar y discutir las respuestas distintas que las sociedades están dando al proyecto de globalización económica, y nos permite entenderlo desde lo pensado por alguien que fue determinante en la crítica hacia el neoliberalismo durante los años finales del siglo pasado, el Subcomandante Marcos (hoy SupGaleano) y nos permite pensar además a los movimientos sociales en sus configuraciones futuras, retomando las palabras finales de las 7 piezas sueltas, viene muy bien dimensionar lo dicho en aquellos años, ya que los “desechables del sistema”, quienes han resistido en el sureste mexicano, están dando una lección de organización comunitaria que tiene muy incómodo entre muchos al eterno líder de la izquierda partidaria que incrédulo e incierto no sabe bien cómo lidiar con los zapatistas, aquí las palabras finales del Sub en 1997:

“Pero no sólo en las montañas del sureste mexicano se resiste y se lucha contra el neoliberalismo. En otras partes de México, en la América Latina, en los Estados Unidos y el Canadá, en la Europa del Tratado de Masstrich, en el África, en el Asia, y en Oceanía, las bolsas de resistencia se multiplican. Cada una de ellas tiene su propia historia, sus diferencias, sus igualdades, sus demandas, sus luchas, sus logros. Si la humanidad tiene todavía esperanzas de supervivencia, de ser mejor, esas esperanzas están en las bolsas que forman los excluidos, los sobrantes, los desechables” (Subcomandante Marcos, 1997, 35)

Referencia:
Subcomandante Marcos (1997) “Siete piezas sueltas del rompecabezas mundial, ediciones del Frente zapatista de liberación nacional, México.
Para revisarlo en la red: http://palabra.ezln.org.mx/comunicados/1997/1997_06_b.htm





viernes, 11 de noviembre de 2016

El ascenso de un tirano: Donald Trump y la sociedad del riesgo


“En la modernidad avanzada, la producción social de riqueza va acompañada sistemáticamente por la producción social de riesgos” (Beck, 2006, 25).

Ha ganado Donald Trump la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, la noticia ha estremecido al mundo, y no es para menos, un magnate loco, millonario, racista, sexista y muchas otras cosas más, asumirá el puesto de líder de una nación que a lo largo de su historia ha estado relacionada con la guerra, el colonialismo, el racismo, la expansión, la dominación y el etnocentrismo. Los ciudadanos estadounidenses se refieren a sí mismos como “los americanos”, idea excluyente hacia el resto de personas que habitamos y vivimos en las naciones del continente Americano.
El mundo entero ha seguido la noticia con preocupación y no solo las bolsas de valores que prácticamente se desplomaron fueron signos alarmantes para la economía en el planeta; que haya triunfado Donald Trump significa el ascenso de un líder esquizofrénico comparable a otros líderes mundiales locos y tiranos a lo largo de la historia, pero con la diferencia que este magnate tiene la posibilidad de expresar sus odios, sus fobias en acciones y políticas a corto plazo, que además vive en una sociedad de riesgo, ya que el puesto que asumirá en Enero de 2017, lo posiciona como el líder de uno de los ejércitos más poderosos y violentos en la actualidad, la historia bélica de los Estados Unidos es el mejor referente para entenderlo, basta consultar un portal digital o una vieja enciclopedia, para saber que para los líderes políticos de dicha nación, la guerra es parte de sus políticas económicas, es decir ¿a qué países les hará la guerra Donald Trump en los próximos años? Es una pregunta que debemos empezar a pensar.

Reflexionar sobre Trump es necesario, y no solo porque la candidata demócrata Hillary Clinton no fuera a estar ajena a la tiranía, la posibilidad de que lo hiciera tal como su antecesor Barack Obama (Premio nobel de la paz, quien asumió políticas bélicas en diferentes momentos de su mandato y que en otras ocasiones mantuvo el silencio frente a genocidios y conflictos militares) eran una posibilidad, sin embargo es una realidad que Donald Trump viene a agregar elementos de discriminación racial y xenofobia en sus discursos, lo que viene a despertar el monstruo racista que varios sectores de la sociedad estadounidense tenían escondidos o que estaban hibernando.

Para entender el ascenso al poder de Donald Trump, es necesario recurrir a la historia reciente y a la teoría social, entre muchas obras posibles para la discusión teórica que nos permita comprender las razones de porqué una sociedad como la estadounidense ha decidido darle el poder a un magnate loco, racista, esquizofrénico y sexista, vale la pena consultar la obra de Ulrick Beck La sociedad del riesgo, pues es real que en varios lugares de la amplia geografía estadounidense, el miedo es parte de la cotidianidad de la vida del ciudadano norteamericano.

En el libro del sociólogo alemán se aborda el problema de lo que denomina como fractura dentro de la modernidad, lo que es una nueva figura que tiene como punto central a la sociedad del riesgo, que es provocada por el contraste histórico-social entre modernidad y sociedad industrial, que es precisamente donde debemos situar al liderazgo que hereda Trump; es decir en sociedades de alto riesgo como la estadunidense tan diversa, violenta y fragmentada, la votación de gran parte del electorado fue una respuesta a sus propias fobias y miedos.

En los últimos 30 años las sociedades en general han experimentado cambios acelerados a nivel mundial: dispares, complejos, contradictorios y difíciles de entender en muchos casos. La explosión de movimientos sociales a nivel mundial, los indignados en España, la primavera árabe en el medio oriente, el nacimiento de movilizaciones juveniles en Turquía y en Brasil, migraciones de sirios que huyen de la guerra, masivos movimientos de personas hacia los países de Europa, latinos exigiendo sus derechos en Estados Unidos, migrantes centroamericanos buscando sus familiares desaparecidos, cubanos cruzando el mar en busca del sueño americano y un renacimiento de grupos anarquistas en México, duramente castigados por la clase media y baja entretenida con el futbol y las telenovelas son algunos de los referentes de miedo y riesgo que la sociedad estadounidense prefiere rechazar y de la que desea replegarse.

En el capítulo 1 del libro del sociólogo Beck, denominado “La lógica del reparto de la riqueza y del reparto de los riesgos”, se presentan las bases conceptuales de su idea de sociedad de riesgo. En lo que se conoce como modernidad y principalmente durante el siglo XIX, el cambio más drástico fue que las sociedades transitaron de lo tradicional a lo moderno, lo que provocó problemas determinados que influyeron en la vida cotidiana de las sociedades rurales y que principalmente tuvieron que ver con la aplicación de un modelo económico basado en el liberalismo; para principios de siglo XXI se presenta un nuevo contraste con la sociedad industrial, lo que provoca que “…se liberen los riesgos y los potenciales de auto amenaza en una medida desconocida hasta el momento…” (Beck, 29), la respuesta de muchos sectores conservadores y de grandes masas es el rechazo y el miedo al riesgo, el repliegue y el buscar una figura protectora que tenga un discurso de rechazo y odio hacia lo diverso y multicultural.
Durante los siglos XVIII, XIX y buena parte del siglo XX, la lógica de las sociedades caminó en un reparto de la riqueza, a veces desigual, legítima, o igualitaria, lo que provocó que los problemas sociales giraran en torno a las decisiones de los Estados nacionales y sus modelos económicos. En los últimos años, se tiene una situación más compleja, Beck afirma que es a la vez es ‘tema y problema’ lo que sucede y se requiere de sociólogos para interpretar a las sociedades modernas.

En las sociedades del riesgo, se presentan nuevas problemáticas, las cuales ya no representan situaciones aisladas, sino que hay problemas articulados y de índole global que no existían en el pasado, la mayoría de ellos tienen su origen en la sobreproducción industrial, y tienen como característica principal que se puede hablar por primera vez de una amenaza de la especie humana de consecuencias globales, sus riesgos ponen en peligro todas las formas de vida, a diferencia con años pasados, ya no existe una polaridad entre países ricos y pobres, sino que ahora hay riesgos extremos tanto en países con alto desarrollo industrial, como en países en vías de desarrollo o extremadamente pobres, los peligros en todas las regiones del mundo se agudizan en red, en vez de hablar de una sociedad repartidora de riqueza, se habla de una sociedad repartidora de riesgos (Beck, 2006). El sociólogo alemán mira la amenaza de más riesgos en relación con la energía nuclear, pero también anota los problemas globales que tienen que ver con el clima, particularmente analiza la muerte de los bosques y menciona otros ejemplos como los problemas derivados ya no de hambruna, sino de cuestiones de salud a partir de la mala alimentación, principalmente en sociedades altamente tecnificadas. Beck propone 5 tesis iniciales para explicar los peligros y riesgos de las sociedades industriales, me referiré a dos de ellas:

1) Los riesgos que se generan en el nivel más avanzado del desarrollo de las fuerzas productivas (con ello me refiero sobre todo a la radiactividad, que se sustrae por completo a la percepción humana inmediata, pero también a las sustancias nocivas y tóxicas presentes en el aire, en el agua y en los alimentos, con sus consecuencias a corto y largo plazo para las plantas, los animales y los seres humanos) se diferencian esencialmente de las riquezas. Estos riesgos causan daños sistemáticos y a menudo irreversibles, suelen permanecer invisibles, se basan en interpretaciones causales, por lo que sólo se establecen en el saber (científico o anticientífico) de ellos, y en el saber pueden ser transformados, amplia- dos o reducidos, dramatizados o minimizados, por lo que están abiertos en una medida especial a los procesos sociales de definición. Con ello, los medios y las posiciones de la definición del riesgo se convierten en posiciones sociopolíticas clave.
2) Con el reparto y el incremento de los riesgos surgen situaciones sociales de peligro. Ciertamente, en algunas dimensiones éstas siguen a la desigualdad de las situaciones de clases y de capas, pero hacen valer una lógica de reparto esencialmente diferente: los riesgos de la modernización afectan más tarde o más temprano también a quienes los producen o se benefician de ellos. Contienen un efecto bumerang que hace saltar por los aires el esquema de clases. Tampoco los ricos y poderosos están seguros ante ellos. Y esto no sólo en tanto que peligros para la salud, sino también en tanto que peligros para la legitimación, la propiedad y la ganancia: al reconocimiento social de los riesgos de la modernización van unidas desvalorizaciones y expropiaciones ecológicas que se encuentran en contradicción sistemáticamente con los intereses de ganancia y de propiedad que impulsan el proceso de industrialización. Al mismo tiempo, los riesgos producen nuevas desigualdades internacionales, por una parte entre el Tercer Mundo y los Estados industrializados, por otra par- te entre los mismos Estados industrializados. Esas desigualdades no respetan el tejido de competencias del Estado nacional. A la vista de la universalidad y supranacionalidad del tráfico de sustancias nocivas, la su- pervivencia de los bosques de Baviera depende en última instancia de la firma y cumplimiento de tratados internacionales. (Beck, 2006, 28-29)

En la actualidad existen muchas problemáticas que tienen que ver con la sociedad de riesgo y que resultan cercanas a nuestra realidad global, nacional y local, es por eso que debemos estar atentos a las políticas que intentará aplicar el magnate estadounidense que además tendrá de su lado el poder manejado por sus congresistas, no debemos olvidar que además del triunfo de Trump, el partido republicano logró ganar la mayoría de sus cámaras de representantes, pero sobre todo cuenta con la popularidad de sectores ultra conservadores que se han mantenido escondidos pero que tienen fuerte presencia en la economía y en el manejo de la toma de decisiones, ya que estas van a generar desigualdad y tendrán un efecto bumerang como lo refiere Beck en su segunda tesis.

Donald Trump representa la violencia discursiva, el miedo generalizado, y el nacionalismo heredado históricamente por varios sectores de la población estadounidense que empiezan a optar por aislarse frente a una sociedad de riesgos que no logran comprender, es decir Trump es la voz y la esperanza frente a sus fobias hacia lo diverso, hacia lo multicultural y lo alternativo, la respuesta es la eliminación de los otros, es por eso que el magnate es muy popular en áreas rurales y poco educadas, pero temerosas en los Estados Unidos de Norteamérica.

Los excesos y la inseguridad han producido nuevas formas de violencia que no habíamos experimentado y que nos hacen vivir en constante peligro y con frecuencia con excesivo miedo, son cambios que veremos acrecentarse de manera acelerada en los siguientes años, y que nos afectarán por la debilidad de nuestros Estados de manera directa e indirecta. Nuevos tipos de pobreza, migraciones, problemas de obesidad, violencia, narcotráfico, inseguridad, debilitamiento de los estados nacionales; vivimos en un constante riesgo de violencia física, intelectual, virtual y material, por lo que el análisis del libro de Ulrick Beck, resulta pertinente no solo desde la perspectiva intelectual y teórica, sino también para comprender el peligroso mundo en el que habitamos y su incierto futuro, nos permite leer y entender las razones de nuestra incertidumbre e incomprensión de las razones que tuvieron para optar por la locura, la discriminación, el racismo y la homofobia en nuestro vecino país del norte, el triunfo del magnate no debe sorprendernos más, y sí deberemos estar atentos sobre los resultados a corto y largo plazo de su llegada al poder…

Referencia:
Beck, Ulrick (2006) La Sociedad del riesgo, hacia una nueva modernidad, Paidós, Barcelona.


Foto del concierto de Roger Waters en el Foro sol, 28 de septiembre de 2016, original de mi amiga Katy Vicenttín: